La
Lucha Libre mexicana es el deporte-espectáculo con más arraigo en México. De
ella han surgido personajes que son parte de la cultura popular, que en una
época llenaron las pantallas del cine nacional. Con alto grado de teatralidad está
llena de simbolismos, historias, aventuras, héroes y villanos pero sobre todo
pasión. Durante
las décadas de los años 1910 y 1920, se realizaron exhibiciones deportivas en
la Academia del Estado Mayor, el deporte era tomado como una responsabilidad
moral y cívica del Estado y por tanto como parte esencial de las instituciones
de seguridad pública. Hacia 1930 la estafeta de la promoción pública del
deporte llamado sport, fue tomada principalmente por la Policía y por la
iniciativa privada a través de fundaciones, auspicios y patrocinios que en sus
instalaciones o con su subvención se llevaban a cabo. Después del periodo
revolucionario, las instituciones pretendían mostrarse fortalecidas y modernas,
tal como se suponía era la nueva "nación mexicana”. En el Casino de
Policía entrena una generación que ama la lucha libre las 24 horas del día.
Aquel Casino era dirigido y entrenado por el Profesor Gonzalo Avendaño y por
David Barragán, luchador que había representado a México en las Olimpiadas de
Ámsterdam en 1928. Ahí se encontraban los hoy legendarios Tarzán López, Jack
O'Brien y el Dientes Hernández. El 21 de septiembre de 1933, durante el
gobierno del presidente Abelardo L. Rodríguez, se reinaugura la Arena Modelo,
renombrada al poco tiempo como Arena México, propiedad del Señor Salvador
Luttheroth. La lucha libre no tardó en establecerse en el México de los años
treinta y comenzó a tener sus primeros adeptos y a mostrar la naturaleza que
adquiriría al mezclarse con la idiosincrasia mexicana. Sin problemas se
comprendió pronto la regla esencial: los luchadores técnicos se enfrentan a los
luchadores rudos, el atleta leal a las reglas de la batalla se enfrenta a aquel
que quiere llegar por el camino fácil al triunfo, limpieza contra artimaña,
respeto contra traición, ortodoxia contra ímpetu. Durante la década de los años
cuarenta comienzan a consolidarse las rutas y circuitos de luchadores que se
presentaban en México, así como aquellos gladiadores que nacían en otros
estados de la República Mexicana. Después de los años iníciales, los primeros
ídolos y villanos ya están bien identificados por el público, la mayoría
excelentes deportistas adiestrados en las artes de la lucha al ras de lona, se
puede decir que nacen los gladiadores nacionales de la nueva república del
pancracio.
Los
años cincuenta son de esplendor para la lucha libre y fundamental para su
consolidación como industria cultural. Aparecen las primeras publicaciones
especializadas en lucha libre, historietas y foto historietas cuyos
protagonistas eran El Médico Asesino, Black Shadow, Cavernario Galindo, Gory
Guerrero, Enriques y la más sonada y duradera de ellas: Santo, El Enmascarado
de plata, una revista atómica, editada por José G. Cruz. Sin duda, aquellos
nuevos medios masivos como la televisión y el cine, tuvieron un papel
fundamental para la difusión mundial de la lucha libre mexicana. El cine
produjo las primeras imágenes dedicadas a este deporte espectáculo, primero
como gangs ambientales en dramas o comedias, desde Padre de más de cuatro
(Roberto O'Quingley, 1938) y luego con ¡No me defiendas compadre! (Gilberto
Martínez Solares, 1949), El Sindicato de Tele mirones (René Cardona, 1953), De
Carne Somos (Roberto Gavaldón, 1954) y ¡Hay Chaparros como Abundan! (Rolando
Aguilar, 1955). En 1952 se producen simultáneamente las primeras películas con
trama totalmente dedicada a la lucha libre y situaciones alrededor de esta
actividad y sus personajes, tales como: La Bestia Magnífica (Chano Urueta)
Huracán Ramírez (Joselito Rodríguez), El Enmascarado de Plata (René Cardona) y
El Luchador Fenómeno (Fernando Cortés). A partir entonces y por más de 50 años,
las películas de luchadores catapultaron de manera nacional e internacional a
deportistas y actores. Nuestra filmografía de luchadores cuenta en su haber con
más de 160 películas y documentales alrededor del tema. Por su parte, la
industria televisiva no quedó exenta de presentar lucha libre en su naciente
programación, tanto la televisada en directo a través de controles remotos como
la presentada -tras adecuar sus propias instalaciones y foros- en sus propios
estudios. El 12 de enero de 1952, se realizó la inauguración oficial del
Televicentro con una función de lucha libre. A partir de ese sábado los
aficionados a la lucha acudían a la televisora o se congregaban frente a algún
televisor para ver las luchas cuyo elenco estaba formado por El Médico Asesino,
Camilo Pérez El Bulldog, Gorilita Flores, La Tonina Jackson, Lobo Negro,
Enrique Llanes y Gardenia Davis, entre otros. Es memorable la corta, pero
impactante temporada en Televicentro en la Cd. de México, de 1952 a 1954
orquestada por Jesús Garza Hernández Don Chucho, quien fue locutor, cácaro,
promotor, poeta y conductor, designado directamente por Emilio Azcárraga
Vidaurreta para este proyecto. Mientras tanto su competidor Canal 4, trasmitía
controles remotos los viernes desde la Arena Coliseo como fue el caso de la
lucha de apuestas más afamada del pancracio mexicano, máscara vs máscara El
Santo vs The Black Shadow el 7 de noviembre de 1952 resultando vencedor el
primero. La empresa de lucha libre formada en Televicentro se llamó
"Promotora Mexicana de Lucha Libre" incorporando a la labor
televisiva a gente del medio luchístico como el Don Chucho, el luchador y actor
Wolf Rubinskis; el ex luchador Marcelo Andreani; Jack O'Brien en la dirección
de cámaras y al comentarista radiofónico Pedro el Mago Septién, todos ellos
formaron durante casi dos años, una de las más ilustres troupés del tele-catch
universal. Promotora Mexicana de Lucha Libre, se convirtió en la primera competencia
seria para la Empresa Mexicana de Lucha Libre (EMLL) de Salvador Luttheroth. En
ese tiempo se dio una desbandada por parte de un buen número de elementos del
elenco de la EMLL, como fueron los casos de los hermanos Llanes, Rubinskis y
O'Brien, lo que también influyó para el intercambio y debut de nuevos
luchadores en ambas empresas. Sin embargo, las transmisiones de tele-lucha
fueron prohibidas desde 1956 y dejaron de transmitirse por televisión en los
canales 4, 5 y 2 que ya se habían fusionado en una sola empresa, el Tele
sistema Mexicano, hoy Televisa. Sólo se transmitían en la Cd. de Monterrey
hacia finales de los sesenta. "El Departamento del Distrito Federal,
encabezado por Ernesto P. Uruchurtu, el Regente de Hierro, decidió prohibir las
transmisiones. Según las autoridades, muchos padres de familia habían acudido a
la regencia capitalina solicitando el cese de esos programas por que sus hijos
insistían en reproducir, dentro de la sala hogareña o trepados en las camas y
enfrentando a hermanos y amiguitos, las llaves y golpes que ejecutaban las
estrellas del cuadrilátero, en especial los topes supersónicos del Gorilita
Flores y el temible "doble golpe a las carótidas" patentado por el
Médico Asesino." El primer luchador que fue a Japón en 1950 fue el
profesor Raúl Romero quien fue no sólo a luchar sino a entrenar luchadores al
lejano oriente. Luego fue Eduardo "Dientes" Hernández, junto con los
hermanos Montes Saúl y Buddy, -quienes visitaron países como Guatemala, España,
Holanda, Francia, Inglaterra y EUA. Por otra parte, las giras a Estados Unidos,
Centro y Sudamérica fueron orquestadas por El Santo, el Caballero Tigre, el
Pirata Moreno, Aníbal, Huracán Ramírez y Blue Demon. Luego siguieron su
travesía al lejano oriente en los sesenta y setenta Rubén Juárez, Felipe Ham
Lee, Mil Máscaras, Huracán Ramírez, el Solitario, Bello Greco y Sergio el
Hermoso, entre otros.
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